Huertas Orgánicas

Intendente Alvear, Escuela Nº 196, Huerta Modelo “Armando Pepa”

Con el apoyo de un grupo de padrinos, junto con el trabajo de los directivos y profesores de la Escuela, pudimos realizar este gran proyecto que luego replicamos en otras localidades.

A través de esta huerta comunitaria, buscamos que los niños puedan aprender un nuevo oficio, y que además de estudiar, cuenten con el tiempo y el espacio para trabajar en ella y puedan ver los frutos que ellos mismos pueden sacar gracias a su esfuerzo y perseverancia.

Con la tutela y dedicación que su profesor Roberto Lucas tuvo desde el comienzo, los niños fueron quienes la armaron y mantienen días tras día. Son más de 140 alumnos los que fueron aprendiendo a trabajar la tierra, y con las ganancias que obtienen a partir de la venta de los vegetales que cosechan, pueden reinvertir en semillas y herramientas para replantar, en instrumentos que la escuela necesite, en zapatillas y guardapolvos para los niños más carenciados, etc.

Como hacemos con otras iniciativas, en este caso le rendimos homenaje a una gran persona que tuvo nuestro pueblo y la Huerta Modelo se llama “Armando Pepa”.

 

Bernardo Larroudé, Escuela Nº 20 “Huerta Orgánica”

Persiguiendo el objetivo de que los niños cuenten con la posibilidad de aprender un nuevo oficio, desarrollamos otra huerta en la Escuela Nº 20 de la localidad de Bernardo Larroudé. Gracias a su directora Alicia Gaia y teniendo a Valeria Mazza como madrina de esta iniciativa, pudimos concretar la segunda huerta modelo en la zona.  Los mismos alumnos fueron quienes la crearon y hoy son ellos también quienes la cuidan.
Creemos que el mayor valor que estamos creando a partir de este proyecto, es que los vegetales que los chicos cosechan son destinados al comedor escolar de su pueblo. Gracias a ello, logramos que no solo aprendan la importancia del trabajo y de aprender un nuevo oficio, sino también la buena acción de ayudar a quienes no tienen.

 

Ceballos, Escuela Nº 47 “Reactivación del Gallinero”

En la localidad de Ceballos ocurrió algo diferente. Dado a que ya había una huerta orgánica en funcionamiento, nos propusimos reactivarles un gallinero. A través de la donación de 50 gallinas y 200 pollos de engorde, y la facilitación de alimento por un mes, los chicos tuvieron otro espacio donde trabajar. El producto obtenido es vendido para reabastecer stock, y también es utilizado en el comedor escolar de su comunidad.